Hombe’ eso sí era bonito en época de subienda, uno tenía que estar ‘mosca’ porque los pescaos le brincaban a uno en la cara, le daban cachetadas los condenaos”.
Así es el relato del pescador José Gabriel Madarriaga, uno de los fieles defensores de la atarraya para que no siga bajando la producción en esta zona del departamento de Sucre.
Las palabras de este veterano caimitero parece que le salieran de los más recóndito de su alma:
Es que ahora utilizan la rastra, el chinchorro y el trasmallo. Con estos cogen más pescados sin importar si es chiquito o grande y esto ha hecho que se acaben, ya uno no los encuentra en las ciénagas y ríos.
Asegura que por estas malas prácticas, en sus más de cuatro décadas de experiencia no había visto una escasez de pescado como la actual.
Madarriaga fue uno de los 20 pescadores que se dieron cita en el concurso de atarraya realizada en el Puerto de las Guaduas, uno de los eventos del Festival Rianosabanero.
Dice que más allá de la competencia, el certamen lo realizan para enseñarles a nativos y a turistas cómo se practica la pesca artesanal.
Manuel Acevedo Montes, quien lleva 57 de sus 65 años dedicado a la faena en ríos y ciénagas, relata que ve con tristeza cómo esta fuente de alimentación tiende a desaparecer.
Entonces, lo que parece un evento cultural como cualquier otro en Sucre deja al descubierto la problemática que embarga a las poblaciones: la escasez de peces, algunos en vía de extinción.
Algunas cifras. El coordinador del Programa de Pesca y Acuicultura de la Gobernación de Sucre, Vicente Banquet, manifiesta que la presión que existe por parte del pescador ha hecho que disminuyan las especies.
Hace 15 años se extraía de las ciénagas y ríos del departamento unas ocho mil toneladas de carne de pez, este año podemos llegar a 1.300 y años atrás llegamos a 2 mil. Hay que tener en cuenta que antes existían dos mil pescadores y ahora hay 17 mil”, sostiene.
En esta zona de Sucre se extraían especies como el bocachico, pacora, bagre, mojarra, doncella y blanquillo, que no solo han disminuido sino que están en vías de extinción no solo por las malas prácticas sino por la presencia de especies como la mojarra lora y tilapia roja que son exóticas.
Según el director del Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, en Sucre, Iván Sierra, esto también se debe a malas prácticas en el repoblamiento de algunas especies que consumen de todo. “Este es el caso de la tilapia roja, que es fauna exótica y a la que se le ha mejorado el paquete genético para que se destaque como especie predominante donde esté; la tiramos sin el mayor cuidado y pueda que se haya escapado en alguna de las fuentes continentales del departamento y especies como el bocachico hayan desaparecido.
Sobre el particular, Banquet sostuvo que durante las inundaciones de 2011 los peces de los estanques fueron a tener al río y hoy son los que se están multiplicando.
Mal uso del suelo. Para el director del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (Igac) en Sucre, Armando Anaya Narváez, la responsabilidad de la escasez de peces va más allá y no solo es problema de los pescadores, también de los agricultores y ganaderos que utilizan mal el suelo.
Banquet agregó que la ganadería y la agricultura le están ganando terreno a las ciénagas, ríos y arroyos y eso va disminuyendo los nichos donde los peces se reproducen. A esto se suma la sedimentación que produce la explotación minera y la falta de limpieza de los cuerpos de agua.
Para el director del ICA el cambio climático también ha afectado, toda vez que cuando hay calor y la luminosidad es mayor disminuye la cantidad de oxígeno en el agua y por lo tanto hay mortandad de peces.
















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