El 29 de enero del 2007, una parte de esta población ribereña del Magdalena amaneció consternada por el asesinato del ciclotaxista José Araújo, perpetrado cerca de la subestación eléctrica. Ese fue el último homicidio registrado desde el 2007 en esta población de 8.000 habitantes que es custodiada por diez agentes de Policía.
Salamina, con un pasado de sangre y terror por la presencia permanente de las AUC, enarbola hoy la bandera de la paz en el Magdalena, como dice su alcalde José Rafael Scopetta Orozco.
Asegura que estos resultados son un reflejo de la “llave” permanente entre la Policía, el gobierno local y la sociedad civil para preservar y mantener los bajos niveles de seguridad.
“Aquí la gente se muere de vieja”, destaca el mandatario salaminero, no sin antes reconocer que esta situación genera confianza. “Entre la gente hay tranquilidad, solidaridad y sosiego”, recalcó.
“Aquí la gente se muere de vieja”, destaca el mandatario salaminero, no sin antes reconocer que esta situación genera confianza. “Entre la gente hay tranquilidad, solidaridad y sosiego”, recalcó.
Comentó que además de los esfuerzos de la Policía en su tarea de velar por la seguridad ciudadana y el orden público, el éxito también tiene en la comunidad su valor agregado. “Es que la gente en Salamina, en su mayoría, es tolerante y eso evita que se generen hechos violentos”.
Los habitantes celebran no solo que en el pueblo no se hayan producido homicidios en ocho años, sino que los índices de atraco y robos se redujeron a cero. “Lo único que de vez en cuando se da son heridos por riñas y por accidentes, especialmente en motos”, dijeron.
Los habitantes celebran no solo que en el pueblo no se hayan producido homicidios en ocho años, sino que los índices de atraco y robos se redujeron a cero. “Lo único que de vez en cuando se da son heridos por riñas y por accidentes, especialmente en motos”, dijeron.
De acuerdo con el reporte oficial en los primeros 13 días de enero en el hospital local han sido atendidos 4 personas heridas con arma blanca y 5 por accidentes en motocicletas. “Desde el año pasado la mayor cantidad de pacientes que se atienden son por enfermedad viral, caso concreto el chikunguña”, dijo Ana Cantillo, auxiliar de enfermería.
Rubén Céspedes, ganadero de la región, coincide con sus paisanos en que “aquí hay mucha paz y tranquilidad”.
La aseveración la comparte el agricultor Martín Salcedo quien afirma que “hoy podemos sentarnos hasta altas horas de la noche en las terrazas sin temor a nada malo. Salamina es un paraíso”, enfatizó.
EL PASADO. Si el presente de Salamina es de paz y confraternidad entre los habitantes, el pasado reciente fue de horror y sangre.
EL PASADO. Si el presente de Salamina es de paz y confraternidad entre los habitantes, el pasado reciente fue de horror y sangre.
Los salamineros no olvidan las masacres que entre los años 1999 y 2000 propiciaron los paramilitares del Bloque Norte, al mando de alias ‘Jorge 40’, hecho que generó desplazamientos masivos.
De sus mentes no se borra la medianoche del 30 de noviembre de 1999 cuando un grupo de paramilitares incursionó en varias casas matando a 7 campesinos cuyos cuerpos los desaparecieron. Fue ese el inicio de una escalada de terror y violencia en la que selectivamente fueron asesinadas 48 personas.
400 víctimas. Tras el retorno a cuenta gotas, la Defensoría del Pueblo Regional Magdalena realizó el año pasado un censo en Guáimaro (el único corregimiento de Salamina) para atender a más de 400 víctimas del conflicto armado y hacer la reconstrucción del desplazamiento masivo, debido a que luego de la masacre que los obligo a huir, la población no declaró nada por temor o quizás por desconocimiento.
















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